¿Qué pasará en París en Diciembre?

Los gobiernos de más de 190 naciones se reunirán en París para debatir sobre un nuevo acuerdo global sobre cambio climático, que pretende reducir los gases de efecto invernadero y así evitar la creciente amenaza del cambio climático y sus efectos asociados.

¿Por qué ahora?

Los compromisos actuales sobre emisiones de gases de efecto invernadero estarán vigentes hasta 2020, por lo que se espera que los gobiernos que se citen en París generen un acuerdo sobre cuáles son los pasos a dar en la década 2020 – 2030, así como en las siguientes.

¿Por qué es tan importante?

Los científicos han dado el aviso de que si las emisiones de gases de efecto invernadero siguen incrementándose al ritmo actual, se traspasará el límite en el que el calentamiento global se convertiría en un proceso catastrófico e irreversible. Ese límite se estima en un aumento de 2ºC con respecto a la temperatura pre-industrial, y en los modelos sujetos a las emisiones actuales,  nos acercamos a un aumento de apróximadamente 5ºC. Puede que no parezca mucho, pero la diferencia de temperatura entre la edad de hielo y el mundo actual es de esos 5ºC. Está claro entonces que pequeños cambios en la temperatura pueden significar grandes diferencias en el comportamiento de nuestro planeta.

¿Por qué nadie pensó en cerrar un acuerdo global sobre cambio climático antes?

Sí se ha hecho: durante más de 20 años se han estado llevando a cabo negociaciones a nivel global sobre cambio climático. De hecho, el histórico de cambio climático empieza hace mucho más tiempo: en el siglo XIX, ya algunos físicos teorizaron sobre el papel que jugaban los gases de efecto invernadero, sobre todo el CO2, en la atmósfera y muchos de ellos sugirieron que el efecto de calentamiento incrementaría según lo hicieran estos gases. Aún así, todo era teoría por entonces.

Ha sido en las últimas décadas cuando los científicos han comenzado a tomar las medidas necesarias para establecer la relación entre los niveles actuales de carbono y la temperatura, y todas las observaciones empíricas llevadas a cabo desde entonces dirigen la atención en una dirección: el aumento de los gases de efecto invernadero, derivado del uso de combustibles fósiles y otras industrias, incrementa la temperatura.

¿No ha remitido el calentamiento global?

No. Las temperaturas a nivel global han ido incrementándose a un ritmo sostenido. Hubo un pico en 1998, tras el cual las temperaturas disminuyeron – aún siendo todavía más cálidas que en décadas anteriores – lo cual hizo que algunos escépticos del cambio climático pregonaran que el planeta se estaba enfriando.

Desde el año 1998, la temperatura global  ha aumentado a un ritmo más bajo de lo que lo hicieron en los 30 años anteriores. Eso, igualmente, propició que los escépticos proclamaran que el cambio climático había parado.

Pero es importante tener en cuenta que la temperatura ni ha bajado ni se ha estabilizado, de hecho ha seguido incrementándose. Dadas las variaciones propias de las ciencias meteorológicas, no se espera un período en el que baje el ratio de de calentamiento.

Durante los dos años anteriores, la tasa de calentamiento parece que se ha vuelto a acelerar.

¿Qué progreso ha habido en los acuerdos globales?

En 1992, los gobiernos de diversos países se reunieron en Río de Janeiro donde se aprobó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. Ese acuerdo, aún vigente, hizo que los gobiernos tomarán acción para evitar los peligros derivados del cambio climático, pero en ningún caso se especificaron las acciones que se llevarían a cabo para ello. Durante los 5 años posteriores, los gobiernos se recriminaron unos a otros lo que debería hacerse, además del papel que jugaban los países desarrollados versus los países más pobres.

Estos años de debate hizo que en 1997 naciera el Protocolo de Kyoto. Este pacto requirió un compromiso mundial para disminuir las emisiones para 2012 cerca de un 5% comparado con los niveles de 1990, y a cada país desarrollado se le asignó una cifra para cumplir el objetivo de reducción. Sin embargo, los países desarrollados, incluyendo China, Korea del Sur, Mexico y otras economías emergentes, no recibieron ninguna cifra de reducción de emisiones, lo que propició que sus emisiones se incrementaran sin ningún tipo de freno.

Al Gore, vicepresidente de Estados Unidos, firmó el protocolo aún sabiéndose que no sería fácil que el Congreso de EEUU lo ratificara. Legalmente, el protocolo no podría implementarse hasta que los países que sumaran el 55% de las emisiones globales no lo hubieran ratificado. Con EEUU -el país con más emisiones en el mundo-, fuera del acuerdo, parecía complicarse un compromiso mundial.

Para la mayor parte de la década, el protocolo de Kyoto siguió estando en suspenso, y las negociaciones sobre cambio climático pasaron por un período de parón. Pero a finales de 2004, Rusia decidió firmar el acuerdo – sorprendentemente, como parte de la estrategia para ser aceptado como miembro de la Organización Mundial del Comercio por la Unión Europea. Todo ello generó la presión suficiente para que el protocolo finalmente se aceptara.

¿Entonces ya hay un acuerdo global?

No del todo. EEUU, bajo el mandato de George W Bush, siguió estando fuera de Kyoto, por lo que aunque las negociaciones anuales de la ONU siguieran celebrándose, los representantes estadounidenses estaban fuera de las opiniones del resto de líderes de otros países. Estaba claro que era necesaria un cambio de perspectiva se hacía necesario para involucrar a EEUU y hacer que se involucraran otras economías pujantes -en especial China, en la actualidad el mayor emisor mundial-, para poner límite a sus emisiones.

Lo que siguió fue que, en 2007 se llegó a un compromiso en Bali tras muchas tensiones, para definir la estrategia que llevara a renovar el acuerdo celebrado en Kyoto.

¿Se está tardando mucho, qué pasó después?

Ciertamente llevó mucho tiempo. Pero poner de acuerdo a 196 países no iba a ser tarea fácil. El siguiente paso de este drama de largo recorrido fue la Conferencia de Copenhague de 2009.

¿Qué pasó en Copenhague?

De todo menos un acuerdo. Todos los países desarrollados así como todos los más grandes en vías de desarrollo estuvieron de acuerdo -por primera vez- sobre los límites que deberían tener sus emisiones de gases de efecto invernadero. Esto fue un antes y un después, siendo el principio de la unión en torno a un mismo objetivo por parte de los más grandes emisores de gases mundiales.

Las reducciones de emisiones acordadas no eran, aún así, suficientes para alinearse con el consejo de los científicos, pero significaba un gran paso en la reducción de emisiones en comparación con el “business as usual”.

Lo que podría haber pasado y no pasó, fue que no se llegó  a ningún acuerdo con compromiso legal.

¿Es importante?

Depende del punto de vista de cada uno. El protocolo de Kyoto fue un documento de amplias miras, bien escrito, y con pleno compromiso legal adscrito tanto a nivel internacional como nacional. Pero nunca cumplió con sus objetivos, primero porque EEUU nunca lo ratificó y segundo porque Rusia sí lo hizo, pero cuando ya era demasiado tarde. Y también porque ninguno de los países que no cumplió con los objetivos firmados en el protocolo de Kyoto han sido sancionados.

El acuerdo de Copenhagen, por otro lado, no se adoptó íntegramente por la ONU en 2009 debido al caos de última hora que se dio en la conferencia, a pesar de que se ratificó al año siguiente en la COP16  de Cancún. Por esta razón, el acuerdo de Copenhague se identificó como un fracaso por los grupos ecologistas.

Lo que sí que se llegó a lograr en Copenhague fue un documento firmado por los líderes mundiales.

¿Qué se va a acordar en París?

Representantes de los gobiernos de más de 190 países intentarán llegar a un acuerdo sobre las emisiones de carbono en la COP21 en París en Diciembre. Fotografía: COP21

Y sabemos que los países más contaminantes ya se han comprometido. La UE reducirá un 40% sus emisiones, para 2030 comparándolo con los niveles de 1990. Para 2025, EEUU disminuirá las emisiones del 26 al 28%, en comparación con los niveles de 2005. China se compromete a no aumentar las emisiones después de 2030.

Todas las naciones responsables de cerca de 2/3 de las emisiones globales han presentado sus objetivos – conocidos en el argot de la ONU como Aporte a las Contribuciones Nacionales (INDCs por sus siglas en inglés) – pero algunos países, sobre todo India, aún no lo han establecido, a pesar de que se lleva desde Marzo instándoles a ello.

Lo que sí que ya se sabe es que los compromisos acordados hasta ahora y los que lo harán en el próximo encuentro de Diciembre, no serán en ningún caso suficientes  para llegar al objetivo 2ºC. Para poder cumplir con estos objetivos, habría que abordar dos estrategias: poner el foco de atención sobre “actores no estatales” para que ciudades, gobiernos provinciales y empresas adquieran más responsabilidad en el proceso de disminución de emisiones; y que los Aportes a las Contribuciones Nacionales se revisen y ajusten en los próximos años tras la COP21.

Si ya hay compromiso de reducción de los mayores emisores, ¿qué puede salir nuevo del encuentro París?

Mucho, aparte de las cuestiones relacionadas con la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, otro tema muy importante a abordar es el de la financiación. Los países menos capitalizados instan a aquellos que lo están más a que les brinden ayuda financiera para que puedan invertir en tecnologías limpias que les permitan reducir sus emisiones GEI, y para adaptar sus infraestructuras a los afecciones potenciales derivados del cambio climático.

Este es un tema muy delicado. Ya en Copenhague, donde se trató el tema de la financiación de pasada y en el último momento, los países ricos acordaron un fondo de 30.000 millones$ para un “inicio rápido” de ayuda a los países pobres, y dijeron que para 2020, se invertirían al menos 100.000 millones de dólares anuales.

A pesar de que los países pobres quieren que esta meta se mantenga más allá de 2020, hay un desacuerdo acuciante sobre cómo debería llevarse a cabo. Algunos quieren que sean los gobiernos de los países ricos los que construyan este fondo, pero dichos gobiernos  claman que la ayuda financiera no venga únicamente de recursos públicos. Quieren que instituciones como el Banco Mundial tome cartas en el asunto y que la mayor parte de la inversión llegue del sector privado.

Todavía es posible un acuerdo, pero precisamente será uno de los principales obstáculos de un acuerdo en París.

¿Habrá un acuerdo de líderes mundiales en París?

No. Los líderes mundiales, incluido Barack Obama y el presidente de China Wen Jiabao, estuvieron en Copenhague pero acabaron avergonzándose de las escenas que se crearon de caos y acusaciones cruzadas. A París llegarán ministros de alto nivel de todos los gobiernos mundiales, los cuales tienen el poder de firmar un acuerdo por el bien común de sus países.

¿Qué puede pasar hasta que se celebre la COP21?

Muchas cosas. Nos encontramos en mitad de un camino lleno de encuentros antes de que se celebren las conferencias de París. Ya han comenzado: a finales de Mayo, un congreso sobre empresa y clima reunió a compañías privadas líderes en sus sectores y gobiernos. En una reunión celebrada el pasado Junio en Bonn se reformuló el texto de negociación; en Julio, los científicos reiteraron sus advertencias en este otro encuentro.

Los progresos son lentos pero si las naciones pueden estar de acuerdo en los relativo a los objetivos de igualdad y al clima, en el desarrollo económico, social y ambiental y hacerlo con espíritu de cooperación, ese, ya sería un gran logro para el COP21.

 

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