Históricamente, “innovar” entendido como cambiar la forma en que las personas hacen las cosas o pensar en hacerlas mejor, ha constituido una fuente de riqueza y avance social.

Pero la capacidad innata de las personas para el cambio ha traído consecuencias imprevistas y muchos ahora ven la innovación como una fuente de degradación ambiental, de desorganización social o de pérdida cultural. En consecuencia, la lucha principal ya no se da entre humanos y un ambiente natural hostil sino, más bien, entre los humanos y las consecuencias de las transformaciones que hemos provocado.

La innovación tecnológica, social o ambiental, está recibiendo una atención cada vez mayor como respuesta a muchos de nuestros problemas más acuciantes, como son el desempleo, el bajo crecimiento económico o el agotamiento de los recursos naturales. En los países de la UE, por ejemplo, se ha elevado la innovación al estado de un área de política reconocida para que sea coherente con todas las demás políticas de la UE.

En este contexto, si unimos el factor social a la innovación, tenemos que las Innovaciones Sociales pueden llegar a satisfacer necesidades de manera no convencional y establecer diferentes tipos de relaciones entre personas, grupos sociales, organizaciones e instituciones.

Al agregar el prefijo “Eco”, se indica que la sostenibilidad también se incluye dentro de esta innovación. Por lo tanto, la ecoinnovación social se puede definir como aquellos productos, procesos o nuevas ideas organizativas que contribuyen a la sostenibilidad y a su aceptación social, al tiempo que agregan valor de mercado.

La atención se centra en la innovación, lo que implica una visión de los objetivos a largo plazo en la comprensión del contexto ecológico, social, económico y político. Va más allá del mero intercambio de productos y mercancías para pasar a incorporar una triple perspectiva que cambia procesos y provoca cambios a nivel sistémico. Esta dimensión también es compatible con una interacción compleja entre la cultura, los hábitos de consumo, las prácticas comerciales, la legislación y las políticas públicas, que hace necesaria una nueva forma de pensar.

El desarrollo sostenible depende de nuestra capacidad para conciliar el enfoque práctico “orientado a la producción” y la justicia social. Desde ese punto de vista, las ecoinnovaciones representan los pilares de un tipo de desarrollo genuinamente sostenible vital para el futuro de las nuevas generaciones.


5 ejemplos inspiradores de innovación social

Effjay – Campaña de Indiegogo para proporcionar camisetas repelentes de insectos a los niños que viven en zonas de Malaria. Gran ejemplo de crowdfunding e innovación social.

PYBOSSA – Con PyBossa puedes distribuir todo tipo de tareas a miles de voluntarios.

ForestWatchers.net – Un proyecto ciudadano para monitirear el estado de los bosques.

Enable Talk – Tecnología que convierte el lenguaje de signos en voz.

Social Tech – Recopilación de ideas y tecnologías socialmente innovadoras.

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